| Cesteria |
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Toponimias como Miranda del Castañar o San Martín del Castañar, advocaciones religiosas a Nuestra Señora del Castañar y citas costumbristas-festivas, como el día de la calvotá(da) o moragá(da)(sinónimos de castaña) son prueba de la importancia de este árbol en el sur de la provincia, a pesar de las vicisitudes históricas que justifican la deforestación general de España (La Mesta, la industria naviera en los siglos XVII-XVIII, el ferrocarril, plagas, etc.). Sequeros y Madroñal, unto a las ya mencionadas villas de apellido en tema, son las cuatro localidades de la Sierra de Francia donde aún podemos anotar la existencia de banasteros en verganchos, costilla o “calabozos”, aunque desaparecida la modalidad en tira de barda y carrancho (espino) que fue frecuente en esta área. La materia prima (retoños de los troncos del a castenea sativa) se obtiene de los montes circundantes, efectuando su tala preferentemente en los meses de invierno. Hasta disponer de los “verganchos” para el “tecido” y “repulgo”, son necesarias varias operaciones: la cocción en hornos o calderas, el “cuarteo”, secado, remojo o empozado; que hacen lenta la elaboración.
Con tejido, horizontal, o biés, cruzado o en rombos y acabos naturales, barnizados o con dibujos al fuego; la tipología tradicional de cestos, cestas y banastas ha visto crecer su relación con otras aportaciones: biombos, papeleras, revisteros, paragueros, maceteros, bandejas , botelleros, etc… La decidida voluntad de los banasteros y la belleza intrínseca de la materia, bien merece una reflexión de futuro, una búsqueda de diseños más complejos y ambiciosos, en suma, la potenciación de una artesanía peculiar. |






Las Sierras de Béjar y Francia han sido, desde hace siglos, acogedora geografía para otra de las artesanías de técnica textil, consecuencia directa de la riqueza natural que supone el castaño en estos parajes.
En la actualidad se han simplificado algunas tareas, por necesidades de mercado, como el antiguo “avellanado” (periodo de secado entre el corte y la cochura, a fin de neutralizar la acción de la polilla) que observaban los viejos profesionales.




